EL HUECO

Este blog como lo indica su nombre, es un hueco por el que trataré de filtrar información que la tiranía que ejercen los medios con su uniformidad de mensaje, no nos permiten conocer y menos aún analizar. Espero que en esta lucha no esté solo, ya que siento la obligación moral de hacerla igual. Mandame tus notas, comentarios, opinines, cualquier colaboración en esta línea es de vital importancia. Hoy como nunca los medios nos tapan la información con más información. Por ello y como dijo Rodolfo Walsh: “Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente.El Terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad”.



Mostrando entradas con la etiqueta Buenos Aires. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Buenos Aires. Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de mayo de 2013

EL NUEVO PLAN DEL PRO: CONCESIONES PARA TODOS (LOS AMIGOS)

Luego de años de promocionar el uso de la bicicleta como medio de transporte urbano, de invertir recursos públicos para generar la estructura necesaria para hacer viable al sistema a través de la construcción de bicisendas, la señalización necesaria, la creación de un sistema público de alquiler de bicicletas y los gastos de publicidad que hacía hincapié en las bondades de su uso por parte de la población porteña, al gobierno del Ingeniero Macri  se le acaba de caer la careta y anunció… la privatización del sistema.

Mauricio Macri & staff: grandes de la bicicleta
Después de que el Estado operara satisfactoriamente el sistema (cosa rara en la gestión del PRO), Macri no tuvo mejor idea que “entregarlo” a la actividad privada.
Para ello, con la licitación en marcha para ser adjudicada en junio y sin pasar por una legislatura por la que siente desprecio, el Gobierno de la Ciudad planea destinar 33,7 millones de pesos ANUALES para el operador que resultase adjudicado con semejante regalo anticipado de navidad, teniendo en cuenta que no pondrá un centavo por el negocio… y hasta se le adelantará dinero (!!!).
El sistema urbano de bicicletas fue puesto en marcha a fines de 2010, se instalaron para ello desde entonces 28 estaciones de rodados con 3500 anclajes de bicicletas, logrando que 70000 usuarios hicieran un total de 1350000 viajes a un promedio de 31 minutos cada uno. Es gratuito y la bicicleta puede ser utilizada durante una hora y renovado su uso en otra (o la misma) estación. Además, el robo en los casi 3 años que lleva el sistema fue de apenas 70 bicicletas.
La pregunta del millón es entonces… Si el sistema funciona bien, ¿por qué dejar que una empresa privada sin poner un centavo explote lo que se hizo con el dinero que pusimos los porteños de nuestros bolsillos? La respuesta que nos enrostra la realidad es simple: es parte del famosos “capitalismo de amigos” que tanto machacan Macri y sus medios amigos al Gobierno Nacional. Como bien dice Néstor Sebastián, de la Asociación de Ciclistas Urbanos, “es como la fábula del escorpión, que le pide a la rana que lo ayude a cruzar el río sobre su lomo (jurando no hacerle nada) y luego de picarla se justifica diciéndole que es su naturaleza”.
Además, para esquivar el tratamiento del proyecto en la Legislatura, el contrato tendrá una duración de cuatro años y podrá prorrogarse por uno más, gambeteando a la ley que estipula que “se exige la aprobación por ley cuando las concesiones superen los cinco años”.

La inversión es del estado y las vaquitas son ajenas
En resumen, un sistema creado por el Estado con dinero público, de correcto funcionamiento, es entregado a una empresa privada en concesión sin que esta realice inversión alguna en contra prestación. Y además de los 135 millones de pesos que embolsará en cuatro años (que pueden ser 170 si se prorroga uno más), podrá explotar además otro pingüe negocio: en el comienzo del contrato la ciudad le concede un “adelanto” (a título de que, por Dios) del 10% del total del mismo. Aparte, como responsable de un ya conversado arancelamiento del servicio, como recaudador se le abre otro negocio financiero. Supongamos entonces que se cobre digamos, $0,80 por viaje, a unos 150000 viajes mensuales (el promedio actual, 5000 diarios), el concesionario “maneja” una caja de $120000 todos los meses que luego (vaya a saber cada cuantos días) liquida al Gobierno de la Ciudad, lo que le permite “trabajar” el dinero (las cuevas chochas) sin pagar intereses por él. Lindo ¿no?
Por eso, desde estas líneas, le propongo al ingeniero lo siguiente: Mauricio, entregame SOCMA  así como está cinco añitos (u otra de esas empresas de papá, y no me vengas con que la vendieron), y adelantame el 10% de la facturación anual para que arranque con todo. Dale, hablalo con Franco que yo le digo a Larreta que vaya preparando el contratito. ¿Te va?

miércoles, 10 de abril de 2013

Buenos Aires: la reina del agua



Las últimas inundaciones en la ciudad de Buenos Aires, dejaron además de una lamentable cantidad de pérdidas humanas, mucha tela para cortar con el fin de establecer motivos y responsabilidades de este desastre.
Nadie puede dejar pasar que 150 mm de lluvias en cualquier ciudad de llanura como la nuestra es un registro que, a prima facie, invita a tener problemas de desbordes de agua. Pero de ninguna manera una ciudad como la de Buenos Aires, puede, por múltiples motivos (recursos humanos y tributarios excepcionales, poder político y económico superlativo, y la mejor infraestructura a mano que puede aportar nuestro país) , inundarse de la manera a la que ya estamos acostumbrándonos los porteños.
Escuchar al intendente y su vice hablar de que la lluvia era “imprevisible” y que fue “excepcional, ya que desde 1906 no ocurría algo así” suena a sanata para deslindar responsabilidades. Victimizarse echándole la culpa al gobierno nacional ya es, a esta altura, aburrido y poco marquetinero.
Para diferenciar lo ocurrido aquí con la inundación en la provincia de Buenos Aires (lo cual no quita responsabilidades al gobierno provincial, que también las tiene), digamos que la ciudad cuenta con muchísimos más recursos que los provinciales, amén de contar con una población con muchísimo más poder adquisitivo, lo que redunda sin lugar a dudas en mejor y mayor infraestructura para enfrentar estas catástrofes, y, en caso de no poder ser controladas, dichos recursos deberían poder satisfacer mucho mejor la capacidad de respuesta de su gobierno para paliar la situación.
Hablar de excepcionalidad es tratarnos de estúpidos desmemoriados (aunque a esta altura habría que admitir que la televisión y los medios lograron que ciertas franjas de la población lo sean). ¿Acaso ya nadie recuerda que hace exactamente un año (el 4 de abril de 2012) un temporal similar de lluvia y granizo causó inundaciones, destrozos y la penosa muerte de cinco porteños? ¿Tan rápido nos podemos olvidar de ese detalle como para no indignarnos al escuchar a toda la cúpula del intendente hablar de 1906 como si las inundaciones que año a año les pasan por las narices con víctimas humanas y daños materiales nunca hubieran existido? ¿Hasta cuándo año a año vamos a escuchar el verso de la excepcionalidad?
Hablar de imprevisibilidad (como nos dijo una Vidal aterrorizada y sola sin plan alguno ante la marea vacacional de todo el gabinete PRO incluyendo al intendente) es sencillamente una forma pobre de esconder la basura propia bajo la alfombra para que no salga a la luz la verdadera cara de un gobierno hecho de marketing y rubor en las mejillas, sin ninguna sustancia política y de gestión.
Las tres obras que hubieran paliado sustancialmente la situación (en los arroyos Vega y Medrano para el caso de Belgrano, y el de Erezcano-Ochoa para el de Pompeya) estaban paralizadas. Y no tiene nada que ver las explicaciones de falta de financiación ya que la ciudad tiene recursos más que suficientes (más aun habiendo aumentado el ABL un 300% en dos años) para su ejecución. Macri, en su plataforma en 2007, afirmaba ante cuanta cámara de TV o micrófono le pusieran delante, que en menos de un año esas obras deberían estar hechas y que era prioridad de su gestión en caso de ser elegido. Lo fue, y también reelegido, y luego de más de cinco años sigue sin siquiera empezar a realizarlas.
Otro punto importante para observar es la importancia que el gobierno de Macri asigna a estos temas. Y no hay mejor forma que mirarlo a través del presupuesto, que dicho sea de paso, es el túnel del tiempo que nos muestra tanto las verdaderas intenciones y prioridades de los gobernantes, y una vez pasado el ejercicio y a través de su ejecución, la verdadera cara de su gestión. Y en ambos casos, el gobierno del ingeniero sale mal parado.
De los fondos asignados en 2011 para infraestructura de la red pluvial el gobierno solo ejecutó el 73%, de los de 2012 (sobre $224 millones) sub ejecutó (o sea no gastó) un 80%, y en el presupuesto de 2013, solo proyectó destinar a estas obras el 10% del año anterior.
En cuanto a los gastos de mantenimiento de la red pluvial ya existente en la ciudad, durante 2012 solo se gastó un 36%, lo que habla a las claras del desastroso estado de la red. Además, quedó a las claras que este supuesto mantenimiento realizado enteramente por empresas privadas (cuando antes lo hacía la ciudad con una división propia que el PRO se encargó de desarticular), jamás fue monitoreado ni controlado por el Gobierno de la Ciudad, siendo para las empresas adjudicadas un negocio redondo donde solo les basta desaparecer del tapete un tiempito ante cada inundación, cosa que el propio Macri y los medios de comunicación se encargan muy bien de hacer.
En definitiva, para nuestro intendente, el marketing es el norte de su política de inversiones. Elije hacer el Metrobús en la 9 de Julio, o arreglar una plaza, o hacer una bicisenda, que realizar una obra enterrada en los sótanos de Buenos Aires donde nadie la ve. Es una obra que no vende. Se puede mostrar un cachito por la tele, pero el ciudadano olvidadizo que él y los medios crearon con suma eficacia, a los pocos días pasa de hoja y no tiene un recordatorio visual que le haga ver esa acción de gobierno. Por lo tanto, no sirve.
La paradoja del buen gobierno es que para controlar la emergencia y el desastre se destinan recursos a acontecimientos que en el corto plazo quizás no ocurran (si ya pasaron, a largo plazo seguramente se van a repetir) con un fin social como manera de mirar un poco más allá de la coyuntura o la conveniencia política. Poner a estos temas en la agenda pública. Y esto es algo que en la ideología y la lógica política de Macri está muy lejos de ocurrir.
La realidad nos mostró que las obras realizadas en el Maldonado; iniciadas por Ibarra, continuadas por Telerman y finalizadas por Macri, fueron efectivas a la hora de reducir considerablemente cuando no anular los riesgos de inundaciones.

Modelo de Ciudad

Otro de los problemas fundamentales para evitar estos sucesos naturales es la correcta planificación en la construcción de la ciudad.


Buenos Aires es una ciudad que históricamente fue desastrosa en este concepto. Imaginen la belleza de una ciudad con una Juan B. Justo inexistente y en su lugar un río que corta la ciudad en dos, con puentes que la atraviesan y espacios verdes en ambas márgenes a cuyas espaldas se genera de inmediato un amplio puerto Madero lleno de locales, mesitas de café en las aceras y zonas de esparcimiento para todos los porteños. Imaginen lo mismo en el Arroyo Vega o el Medrano. O lo distinto que sería Pompeya (o la zona sur en general) si fuese así  el Erezcano o el Ochoa.  Sería un paisaje bellísimo sin necesidad de ir a verlo a París, o a Amsterdam. Pero no, Buenos Aires  ocupó esos espacios naturales con cemento, los “entubó” y se dedicó a hacer negocios particulares creyendo que podía controlar a la naturaleza. Y ese precio lo pagaron las generaciones futuras, o sea nosotros.
Y si insistimos en la construcción de un negocio inmobiliario interminable acorde a los mandatos de la globalización neoliberal (algo a lo que Macri es muy adicto), vamos a volver a sufrir las consecuencias. Si se continúan haciendo torres, shoppings, grandes espacios urbanos en esa Juan B. Justo entubada, en pocos años el Maldonado nos va a volver a pasar la factura y “la mayor obra en la historia hidrológica de la ciudad” va a quedar chica otra vez. Y otra vez va a haber un Macri que responsabilice a “la agresividad de la Naturaleza”.


Y nos va a pasar también si seguimos asfaltando hasta los árboles (que buen negocio, Dios), quitando el empedrado tan bello y tan útil ya que permite que en caso de lluvias el agua tenga donde escurrir. Y si seguimos haciendo plazas PRO de cemento que nos recuerdan las de Cacciatore en vez de los hermosos parques que el genio de Tays nos legó hace más de cien años. Y si seguimos generando polos de pobreza en las márgenes de estos arroyos debido a que no tienen interés inmobiliario justamente por este problema, en vez de hacer una relocalización de estos vecinos a zonas habitables y dejar estos espacios para esparcimiento y escurrimiento de las aguas en caso de desborde.
Y no podemos una y otra vez escudarnos en causas naturales. En una ciudad de llanura templada  como la nuestra no tenemos terremotos, ni huracanes, ni ciclones: tenemos indefectiblemente inundaciones. La historia ya nos lo mostró y el futuro no es más que la repetición de hechos históricos que se nos aparecen con diferentes máscaras que los disfrazan.
¿Cómo puede ser que la ciudad (y lo mismo corre para la Provincia de Buenos Aires) no tenga un mapa hidrológico eficiente? Es un problema de fondo que sale a la luz a través de una sencilla pregunta: “llueve, ¿por dónde se va el agua?” Y hoy no se tiene respuesta, y, para peor, se tapan todas las salidas.
Aprendamos a exigirles a nuestros gobernantes la planificación de nuestra ciudad, y, aún más allá, también a la planificación de planes serios de gestión de riesgos y contingencias ante situaciones de desbordes naturales. Que de una vez por todas dejen de manejar estas situaciones como que se les caen encima.
Planifiquemos nosotros como elegirlos y como exigirles que cumplan nuestro mandato. Planifiquemos Buenos Aires, que es nuestra.

El agua y los medios

El otro punto que me parece interesante destacar es el desempeño patético y bochornoso de los medios de comunicación en el momento de la catástrofe.
En medio del escenario de pobreza de recursos intelectuales y humanos que nos expusieron los medios de comunicación del establishment, la primera afectada es la información.
¿No es posible dictar un protocolo con la finalidad que los medios difundan de forma respetuosa, certera, sin agachadas de ningún tipo ante estas situaciones de catástrofe, que respete a los damnificados y a la sociedad toda, sin qué se escuden de manera falaz en una libertad de información que pisotea nuestros más elementales derechos humanos?
Ver a Ernestina Pais hacer “chivos” del tipo “…hay hasta ahora 5 muertos y miles de damnificados que no tienen un colchón para dormir, pero sí de dormir se trata y tenés que cambiar el colchón compra un Belmo…” o “… si el agua se llevó tus electrodomésticos, Garbarino te ofrece…”, me dio asco y violencia. Que en un medio se permita esta animalada con el único fin de facturar unos mangos me parece de la más baja calidad humana, y la poca condena social de estos hechos habla a las claras de la estupidización (para no ya pensar en la completa deshumanización) de nuestra sociedad.
¿No deberían los medios en estos casos de desastres ponerse a disposición del estado (sin por ello dejar de criticar las responsabilidades que encuentren en el mismo) para la correcta gestión en la resolución de la catástrofe?
¿No debería haber una sanción a todos los medios que fomentaron (a sabiendas de la situación) la protesta y el encono social ante los cortes de luz posteriores a los hechos, cortes que en la mayoría de los casos respondían a pedidos de Defensa Civil por el peligro que corrían los propios vecinos y los empleados de las eléctricas ante barrios y cámaras inundadas? ¿O acaso no sabían (si lo sé yo como no saberlo ellos) que pasados varios días de las lluvias, se vaciaban las cámaras para dar servicio e inmediatamente el agua volvía a inundarlas de inmediato ya que surgía de las napas saturadas de esa agua que no podía escurrirse debidamente por los problemas que ya reflejamos antes en esta misma crónica?
¿No sería saludable que en vez de cargar culpas solo al Estado (que las tiene, obvio) los medios dirijan algo de sus energías en investigar la pobre perfomance de las empresas privadas que tienen las concesiones para realizar la limpieza de los sumideros, o del lobby inmobiliario ávido de negocios sin importarle un pito el bienestar de los vecinos? ¿O su condición de “aportantes” está por encima de los mandatos del “periodismo independiente”?


Justicia bajo las aguas

Uno de los justificativos que uso el Macrismo ante la penosa anegación del barrio de Villa Mitre fue el de la imprevisibilidad de la situación.
Primeramente hemos de marcar que cualquier ciudadano que contara con una TV o una radio estaba al tanto desde el jueves o viernes que a comienzos de semana había un alerta metereológico (un punto a favor del siempre de moda denostado Servicio Metereológico Nacional).
 Segundo, como bien dijo el ingeniero Bruno Capra, del Polo Tecnológico Constituyentes “decir que un acontecimiento es imprevisible, máxime si ya ocurrió (Como Vidal y Macri se encargaron de decir), es ocultar el problema”.
Y los hechos nos muestran a las claras que el macrismo sabía de la existencia cabal de la posibilidad de repetición de este problema.
En septiembre de 2012, los jueces de la Sala II convocaron a una audiencia al gobierno y a los vecinos del Barrio Mitre, a raíz que estos últimos habían presentado un amparo contra el Gobierno de la Ciudad a raíz de las continuas inundaciones que se sucedían en el barrio desde la construcción del Shopping Buenos Aires Dot. En dicha reunión la gestión de Mauricio Macri se comprometió a investigar el tema y a hacer un diagnóstico en diez días.
Recién en noviembre, el gobierno porteño presentó su informe en donde de forma tajante admitía su responsabilidad en las inundaciones del barrio, explicando que la causa eran una serie de obras mal autorizadas para la construcción del Dot y que debían reparase las mismas para superar el problema.


Ante la inacción, el juzgado convocó a una nueva audiencia a las partes el 16 de diciembre, lugar en donde los funcionarios municipales se comprometieron a realizar una obra paliativa con los caños de desagüe en la calle Arias que desagotarían en un piletón del Dot y que no demoraba más de una semana, saliendo poco dinero para el erario municipal. Dicha obra evitaría las inundaciones hasta hallar la solución definitiva.
Pasó todo el verano, y a tres meses del compromiso nadie fue al Barrio Mitre a realizar obra alguna. El juzgado, a mediados de marzo de 2013, y luego de los reiterados incumplimientos, intimó al Gobierno de la Ciudad a acreditar el cumplimiento de la obra en cinco días. Una vez más, el gobierno de Macri incumplió, vino la lluvia, y el resto es historia conocida.
El ministro Montenegro (el único del gabinete que se hizo cargo de la situación y trabajó cuerpo a cuerpo con los vecinos y junto a otras organizaciones políticas opositoras que acudieron en ayuda, nobleza obliga) al hablar con vecinos del barrio prometió colchones, alimentos y ropa para paliar la situación. Y recibió una respuesta inesperada. Una mujer le contestó: “Somos trabajadores y por suerte ahora tenemos trabajo. Los colchones y la ropa nos los compramos solos. Lo que necesitamos es no inundarnos más”.

Buenos Aires frente al cambio climático, solo en papel.

“Buenos Aires frente al cambio climático” es un trabajo de 72 páginas editado allá por mayo del 2011, encargado por el gobierno del PRO al recién entonces formado Consejo Asesor de la Agencia de Protección Ambiental dependiente del Ministerio de Ambiente y Espacio Público, a cargo entonces y aún, de Diego Santilli. La Agencia está presidida ad honorem por el prestigioso climatólogo argentino Osvaldo Cancini, quien, entre otras cosas trabajó junto a Al Gore cuando hizo su famosa campaña para concientizar al mundo sobre el cambio climático, lo cual le valió a este último el Nobel en el año 2007 (además de película y una ponchada de dólares, dicho sea de paso).


En el trabajo encargado por el gobierno porteño, el mismo Mauricio Macri escribió que “en nuestro caso, los principales desafíos son enfrentar el aumento de la temperatura, una mayor frecuencia de lluvias extraordinarias y de sudestadas…”. Para solucionar estos problemas, sugirió entonces “estamos respondiendo con un plan hídrico muy importante, con un manejo de árboles más preciso, con más espacios verdes –incluso sobre los edificios-, con un mejor sistema de alerta de inundaciones, relocalizando a los vecinos que viven sobre áreas de riesgo, con un plan urbanístico ambiental que incluye el diseño de grandes corredores verdes”.
Estas, no son palabras en el aire transmitidas en el fragor de un discurso de campaña, son palabras de un texto meditado, donde se apropia del ideario ambientalista e incluso fue traducida al inglés como manera de hacer ver a Buenos Aires como una ciudad green friendly.
En él reconoce que “el problema se agravará cuando, por el cambio climático, las lluvias serán más intensas…”, e informa que “…la implementación del Plan de Acción lanzado en el 2009 debe adaptarse a esta situación”. Además, afirma que “…la ciudad tiene mucha formas de responder a estos desafíos…”, “… hay capacidad de innovación, hay tecnologías…” y con aire internacionalista dice “… puede haber recursos para ser parte de las soluciones globales y mejorar la calidad de vida local”.
Macri, allá por 2011, vaticinó el problema pero no hizo nada de lo recomendado por el trabajo. Es más, hizo todo lo contrario según lo que ya ha sido detallado.
El mismo Canzini criticó el mensaje del intendente tras la inundación: “Macri dijo que hay una tormenta cada cuatro días, como si fuera algo matemático…”. Incluso, para el prestigioso científico las obras como la del Maldonado son solo un paliativo, lo importante es la política ambiental. Incluso recogió lo escrito en el documento “donde se esperanzaba porque los árboles, en los papeles, parecían una prioridad”, ya que en el texto se decía que “…mejoran la calidad del aire, suavizan el ruido, amortiguan las altas temperaturas, captan el material particulado (en criollo, el humo), reducen el riesgo de inundaciones, son refugio de especies silvestres, y, por supuesto, reducen los gases del efecto invernadero”.
Pero, Metrobús y bicisendas, plazas de cemento y otras yerbas, van en sentido contrario, motivo por el cual Canzini sugirió que está por renunciar en desacuerdo a lo actuado.
De estadísticas de la propia Agencia se desprende que en 1941 había en la ciudad 450 mil árboles. En 2011, eran solo 415 mil. Hoy, se cree que son menos. Todo, teniendo en cuenta el aumento poblacional (tanto de población fija como transitoria). Vamos mal.

Para redondear

En síntesis, Macri desoyó a sus propios equipos de los que tanto se ufana. Miente al declamar su incredulidad a los designios del clima, ya que esto se preveía antes de 2007 y él mismo lo reafirmó en castellano e inglés en 2011. Sub ejecutó el presupuesto de obras clave para paliar la posibilidad de inundaciones, dándole prioridad a las obras más marquetineras, las que se ven más fácilmente: Metrobús, bicisendas, arreglo de plazas y aceras. Y lo hizo en detrimento de un servicio eficiente de limpieza de sumideros y bocas de tormenta que, fiel al estilo PRO, está privatizado y no vale lo que se paga por él. Permitió el avance indiscriminado de la construcción en los espacios verdes, e incluso aún proyecta una gigantesca playa de camiones en una de ellas, reduciendo aún más esas superficies. Desecho superficies permeables como los adoquines para reemplazarlo con asfalto, empeorando el escurrimiento de aguas. No desarrollo sistemas de alerta adecuados a pesar de ufanarse de tener “el mejor equipo de gestión de urgencias de Latinoamérica” (sonó hasta gracioso, humor negro dentro de la tragedia).
Todo con el consiguiente perjuicio para la población, en especial para los sectores medios bajos y bajos, que son siempre los más afectados y que acabaron con el agua al cuello una vez más.
No alcanza con carteles, folletos y spots publicitarios cargados de amarillo. Hay que laburar. Si no, nunca va a estar buena Buenos Aires.

FUENTES
Diario Página 12.
Diario La Nación.
“Programa de Gestión de Riesgo Hídrico”, Gobierno de la Ciudad, año 2007..
“Buenos Aires frente al cambio climático”, Agencia de Protección Ambiental, mayo de 2011.

sábado, 1 de mayo de 2010

La Historia del Grupo Macri o el Estado en función de los grupos económicos.

El Grupo Socma (Sociedad Macri) nace mucho antes de la dictadura militar y como parte del poder económico prebendario hizo negocios con todos los gobiernos sucesivos, inclusive con el de Néstor Kirchner. Mauricio, hijo de Franco –el jefe- fue su vicepresidente hasta el 2003. Contratista eterno del Estado, comenzó siendo una empresa ligada a la construcción. Pero su despegue definitivo para pasar a formar parte de las grandes ligas fue a partir de la asunción de la dictadura de Videla y Cía.
De su infancia en medio de la segunda guerra, Franco Macri tiene en la retina la imagen su padre, Giorgio, pugnand por repartir entre sus siete hijos y sus sobrinos un pequeño trozo de queso conseguido en los mercados clandestinos de la Roma ocupada por los nazis. Así supo de las miserias de la guerra y de los sacrificios, marca que lleva hasta estos días de abundancia. Así también aprendió que los negocios son una guerra: contra viento y marea, cueste lo que cueste. De esos días le quedo como herencia perdurable el motivo que llevó a don Giorgio padre primero a viajar por África como ingeniero y luego a Buenos Aires: la ambición, aunque le costara el fin de la familia.
Franco, siempre pegado a los negocios con el estad, supo ejercitar una inalterable condición de oficialista en forma ininterrumpida desde el Gobierno de facto de Juan Carlos Onganía, en la década de 1960 hasta la actualidad. Incluso hoy, con su hijo como Jefe de Gobierno de la ciudad y acérrimo opositor del modelo kirchnerista, aseguró que “…el de Cristina Fernández es el proyecto de país que tienen todos, en especial vecinos como Brasil".
Desde la asunción de las dictaduras latinoamericanas bajo la tutela de EEUU, América Latina fue el escenario del desarrollo óptimo de la ideología neoliberal con su política neoconservadora. Fruto de este plan, se construyó el debilitamiento del Estado, cada vez más sometido a las clases dominantes y a su burguesía transnacionalizada. Al compás de este debilitamiento, el Estado multiplicó las prácticas clientelísticas corruptas y el vaciamiento económico con el drenaje de fondos al exterior como pago de intereses de deuda. Con un discurso mediático enarbolado por los voceros del neoliberalismo, se asoció a la figura del Estado con la ineficacia y la corrupción, mientras que todo lo privado aparecía como eficaz y transparente.
Para 1975 los Macri poseían siete empresas. Al concluir la dictadura militar tenían cuarenta y seis. La familia es parte de lo que se conoce como la “patria contratista”: genera sus ganancias a partir de negocios con el Estado, al que poco a poco van exprimiendo. Socma se benefició con la licuación de los pasivos empresarios –e hizo un intenso lobby para lograrlo-. Esa estatización de la deuda externa privada, realizada por Domingo Cavallo al asumir en el Banco Central en 1982, permitió que la deuda que las empresas tenían por haber pedido dólares a la banca internacional, pasase a ser considerada como deuda externa pública, es decir de todos. Los Macri fueron uno de los grupos económicos más beneficiados con esa medida.En 1979, e grupo se alzó Manliba, la empresa de recolección de residuos que había privatizado el gobierno militar. El contrato inicial fue por cinco años, renovables automáticamente por otros cinco. Pero todo finalizó en un gran escándalo cuando las intendencias de los radicales Julio Saguier y Facundo Suárez Lastra, ya avenida la democracia, quisieron aplicarle el 16 por ciento de desagio, mecanismo aplicado con el Plan Austral en forma generalizada. La empresa resistió la aplicación del descuento, y el litigio entre Macri y la intendencia se prolongó hasta que el Gobierno de la Ciudad dirimió a favor de Manliba.
Además, la nacionalización de la deuda de los privados a través de los sistemas de seguros de cambio implementados durante la dictadura fue un gran beneficio para las empresas vinculadas con Macri.
Según el conocido informe de Jorge Argüello, "la deuda de Fiat, de 170 millones de pesos, terminó transformándose en bonos del Estado, lo que le permitió a Macri pagar su deuda a un valor que en términos reales equivalió a menos de un 10 por ciento del original".
El actual diputado Claudio Lozano, gestor de otro informe en el Congreso, sostiene que "importantes empresas controladas y/o vinculadas al Grupo (Sideco Americana, Pluspetrol, Socma, Dragados y Obras Portuarias, R.S.Z. y A. Producciones, Iecsa y Manliba) acumulaban un endeudamiento con el exterior cercano a los 180 millones de dólares, que fue transferido a la sociedad a través de los seguros de cambio".

Con la llegada del menemismo, Macri logra meter una astilla de su palo con el nombramiento de un antiguo Gerente del grupo: Carlos Grosso. Con él en la gestión Manliba logra la prorroga del contrato, a pesar de los sucesivos incumplimientos de la empresa en cuanto a la renovación de la flota de camiones, al cambio del barrido mecánico por el barrido manual con el consecuente y desmesurado incremento de la factura, o lo más oneroso del servicio comparado con el prestado por la empresa Cliba".La otra empresa de grupo que se filtra en la ciudad en la gestión Grosso fue Intron, con la que logró alzarse con la contratación de la facturación de ABL y del impuesto automotor, en un contrato de 10 millones de pesos. Según el informe de Argüello los pliegos de a licitación fueron objetados debido a “un bajo nivel de exigencia técnica, operativa y jurídica para los concesionarios, situación que no fue corregida en las sucesivas negociaciones y prórrogas pactadas".También a través de Intron maneja una de las dos empresas de Control fotográfico de vehículos. La licitación es por cinco años, y la facturación promedio, al licitarse, fue estimada en 5 millones de pesos por año.Dentro de Socma, Intron formaba parte de una especie de sub holding que también integraban SEPSA y Sistemas Catastrales. A través de esta última manejaba la detección de infracciones en obras y se ocupaba de fiscalizar la construcción de edificios, las ampliaciones no declaradas en viviendas y también la aprobación de planos dentro de la jurisdicción porteña. Se trataba de un contrato por 20 años.SEPSA, más conocida como Pago Fácil, fue contratada por el Banco Ciudad para el cobro de impuestos. Su facturación promedia los 4 millones de pesos anuales. El Banco Ciudad le pagaba una comisión de cobranza a la empresa de Macri de un peso por boleta.IECSA es una empresa especializada en ingeniería en construcciones. La firma se presentó y ganó en dos licitaciones, una por 70 millones de dólares, para la construcción de los denominados “reservorios”, a través de los cuales se espera mitigar las inundaciones en la Ciudad, la otra fue por 22 millones de dólares para construir a nuevo la Casa Cuna. También hace poco, se le otorgó la construcción de los pasos bajo nivel del FF.CC. Urquiza. A su vez, el brazo inmobiliario de grupo, CREURBAN, realizó múltiples desarrollos inmobiliarios en la ciudad, en especial en Puerto Madero. Una vez que Mauricio Macri alcanzó el Gobierno de la Ciudad, el directorio de Sideco Americana (o más bien papá Franco) formalizó la venta de Iecsa a Calcaterra Sociedad Anónima, propiedad de Angelo Calcaterra, sobrino de Franco Macri. De esta manera, el holding local se desprendió absolutamente del segmento dedicado a la construcción, aquel que le dio origen al imperio construido durante más de cincuenta años. La venta de Iecsa y Creaurbán que Franco Macri promocionó a los cuatro vientos, amén de ser en favor de su sobrino Angelo Calcaterra, fue pactada en cuotas a pagar hasta 2014. En la historia de Sociedades Macri (Socma) hay más de un registro de transferencias que se firman con la mano y se borran con el codo. Pero, además, existen conexiones entre varios funcionarios porteños y las compañías del grupo. Sin ir más lejos, el secretario Legal y Técnico –es decir, quien analiza el aspecto jurídico de cada papel que Macri firma–, Pablo Clusellas, aparece como síndico de Creaurbán en el último balance de esa empresa disponible en la Comisión Nacional de Valores.
La Constitución de la ciudad establece para el titular del Ejecutivo, su vice y sus ministros las mismas incompatibilidades que para los legisladores. No se puede ocupar ninguno de esos cargos y, al mismo tiempo, ser “propietario, directivo, gerente, patrocinante o desempeñar cualquier otra función rectora, de asesoramiento o el mandato de empresa que contrate con la Ciudad o sus entes autárquicos o descentralizados”. La prohibición pesa hasta dos años después del alejamiento de la función y su incumplimiento es castigado con inhabilitación para ocupar cargos públicos en la Ciudad por diez años.
No es casual que Macri padre haya puesto tanto empeño en promocionar la venta de Iecsa y Creaurbán. La vinculación de ambas empresas con Socma dejaba a su delfín expuesto a las incompatibilidades que prevé la Constitución local para el jefe de Gobierno.
En Socma aseguraron al anunciarla que “la venta estaba prevista desde hace meses”. De la lectura de la Memoria 2006 de Iecsa se desprende que esa previsión no tenía tanto tiempo. En la página 57 de ese informe se detalla que “con fecha 20 de julio de 2006 se llevó a cabo la firma del contrato de compra-venta de acciones mediante el cual Iecsa adquirió el 10 por ciento de las acciones de Calcaterra SA, posteriormente con fecha 25 de agosto de 2006 se adquirió el 40 por ciento de las acciones de Calcaterra SA, la nueva participación accionaria de Iecsa SA es del 50 por ciento”. Dicho en otras palabras: en siete meses Macri pasó de comprarle la mitad de la empresa a su sobrino a transferirle la totalidad de las suyas que tienen negocios en la ciudad.
La Corporación Puerto Madero está bajo la órbita del ministro de Desarrollo Urbano, Daniel Chain. Ese funcionario de Macri, como tantos otros, trabajó para Socma hasta que el heredero de Franco decidió incursionar en la política: fue gerente de Sideco. De Chain depende también el Instituto de la Vivienda de la Ciudad, financista –a través de la operatoria “Vivienda porteña”– en la comercialización de las 160 viviendas del complejo Las Fresias II, desarrollado por Creaurban en Villa del Parque.
Los vínculos de los actuales funcionarios porteños con las compañías de la familia Macri están bajo la lupa de varios legisladores. Por caso, Gabriela Cerruti armó un equipo para que investigue la nómina de accionistas de las empresas contratistas de la Ciudad. En ese marco, la ex ministra de Derechos Humanos y Sociales local –vinculada ahora como legisladora al kirchnerismo– presentó esta misma semana junto al vicepresidente del bloque K, Pablo Failde, un proyecto de Ley de Ética Pública para imponer restricciones en los casos de conflictos de intereses. También el ex jefe de gobierno, Aníbal Ibarra, está siguiendo desde la Legislatura los pasos de aquellos funcionarios que pasaron por el grupo Socma.
Similar a la de Chain es la situación del ministro de Hacienda, Néstor Grindetti, aunque en su caso no fue gerente sino justamente director de Iecsa y vicepresidente de Creaurban, cargo que también ocupó en Sideco. No se trata de una diferencia menor: la ley de sociedades anónimas exige para los miembros del directorio de las empresas ser accionistas de las mismas. Lo que se preguntan los legisladores es por qué si Grindetti tuvo en su momento acciones de Socma, se habría desprendido de ellas. La respuesta hay que buscarla en su declaración jurada y si la tuviera, estaría incurriendo en la incompatibilidad que la Constitución establece para los ministros.
Clusellas no podría haber firmado tampoco como síndico el balance 2006 de Creaurban sin ser accionista de esa empresa. El secretario Legal y Técnico también está ligado a otras once empresas, siete de ellas creadas en los últimos tiempos. Lo suyo no es incompatible porque no tiene rango de ministro, pero puede cuestionarse desde el punto de vista ético.
El interés de los legisladores de la oposición en determinar si hay colaboradores de Macri de los dos lados del mostrador está dado en función de la magnitud de los negocios que Iecsa y Creaurban tienen en la Ciudad. El jugoso contrato de la construcción de los dos canales aliviadores en el arroyo Maldonado en los que Iecsa se asoció para su realización a la italiana Ghella y ganó la licitación con una oferta de 150 millones de dólares contra los 210 y 280 millones que ofertaron sus competidores. Después de las últimas inundaciones, Macri dijo que la obra costaría 200 millones de dólares. La firma de los ajustes por mayores costos la tiene Grindetti, quien fue directivo de la empresa.
Iecsa también tiene a su cargo la construcción de dos pasos bajo nivel del ferrocarril Urquiza: los de la avenida San Martín en su cruce con Mosconi y Punta Arenas. Son obras acordadas en unos 26 y 22 millones de pesos, respectivamente.

En otro orden, el Grupo Macri, con el Banco Galicia como socio minoritario, se adjudicó en 1997 la privatización del servicio postal, en una de las últimas operaciones que consumó el menemismo. En aquel momento se logró la concesión por 30 años con la promesa de pagarle al Estado un canon semestral de 51,6 millones de pesos/dólares. El estudio de Lozano detalla otras irregularidades, entre las que se destaca "la reducción del plantel de trabajadores en más de 10.000 personas con la particularidad que el costo de tales retiros (casi 100 millones de pesos) fue considerado como una inversión de la empresa".
A pesar de todo, en 1999 Macri dejó de abonar el canon. En septiembre de 2001, Correo Argentina SA entró en concurso preventivo cuando debía $ 900 millones. La deuda del Grupo Macri con el Estado se eleva a los 659 millones de dólares (en el 1 a 1), hoy más de dos mil millones de pesos (según el 3 a 1 actual) y sin tener en cuenta los intereses. El Gobierno de Néstor Kirchner le quitó la concesión por el canon atrasado pero la deuda sigue impaga.

El crecimiento de Sevel, la automotriz de los Macri, está directamente asociado a los mecanismos de protección. "Si bien favoreció a las terminales, destruyó la integración del sector afectando a los autopartistas y promovió un fuerte déficit en intercambio comercial con el exterior que indujo mayores niveles de endeudamiento", sostiene el informe de Lozano. La DGI a cargo de Carlos Tacchi denunció en 1993 a Sevel por 360 millones de dólares imputándole mala liquidación del IVA. Mauricio Macri era director de Socma y le tocó negociar con Domingo Cavallo cómo eludir esa denuncia impositiva. "Estos problemas no van a tener solución hasta que se vaya el loco de Tacchi", manifestó a la salida de esa reunión (Daniel Santoro, "Los Intocables", pág. 137).
A la vez, en el escándalo más grande de la historia empresarial de los Macri, conocido como caso Opalsen (por ser esta una de las empresas que se utilizó para realizar la maniobra), Sevel -según denunció entonces la DGI, hoy AFIP- evadió unos 55 millones de pesos del 93 al 95 durante la presidencia de Mauricio Macri en la empresa. En 1993 Sevel de Argentina exportaba autopartes a Sevel Uruguay, lo que le permitía cobrar reintegros por exportaciones. Pero, a su vez, esas piezas, eran ensambladas allí y luego importadas a la Argentina en forma de automóviles terminados. De este modo, Sevel cobraba reembolsos por exportaciones y realizaba las importaciones con un arancel diferencial del 2 por ciento. Así, se beneficiaba con el sistema de importación compensada a partir de los automotores exportados. Tras comparar números de chasis y de motor de 1300 vehículos, se determinó que las mismas partes que salían de la Argentina a su vez eran reingresadas en el país, luego de ser compradas y vendidas por Sevel Uruguay y Drago SA, supuestamente controladas por Sevel. Un cálculo aproximado realizado por los investigadores concluyó que el monto de lo percibido como reintegro sólo en 1993 asciende a unos 7.000.000 de pesos. Se estima que estas exportaciones continuaron hasta 1995.
Por todo esto Mauricio fue embargado por 4,9 millones de pesos, y PROcesado por “contrabando”, pero posteriormente la corte menemista con la famosa mayoría automática con Julio Nazareno a la Cabeza declaró inocentes a los Macri rechazando la apelación de la causa a pesar de no tener argumentos para hacerlo. Esta caso fue uno de los cargos que se le imputaron a los jueces de aquella Corte en los juicios políticos que se le iniciaron por sospechas de corrupción y por su dudoso desempeño, y que implicó el fin de la corte adicta a Menem.Durante su mandato como presidente de Boca se efectuaron terribles denuncias sobre los manejos financieros de Macri. ´Cometas´ sobre las ventas y las compras de jugadores la “recompra” de los viejos jugadores de Boca que emigraron a Europa, que Macri negocia personalmente, no de club a club, a cambio de una parte de las transacciones (como los casos de Delgado y Bermúdez, que alcanzaron una gran resonancia).Después de doce años en Boca, Macri se va con muchos títulos futbolísticos y con un pasivo escandaloso… a pesar de ser el club argentino que más jugadores vendió a Europa de los últimos diez años. El endeudamiento de Boca es un tema judicial: hay compras y cuentas fantasmas que no aparecen en los balances (Ver Página/12, 31/12/06).

Tanto el informe de Argüello como el de Lozano, incluyen una denuncia de la Oficina Anticorrupción contra Fernando De la Rúa y varios de sus ministros por fraude a la administración pública, malversación de caudales públicos y negociaciones incompatibles con la función pública, a raíz de dos decretos que favorecieron a los concesionarios de las principales rutas nacionales, de las que en épocas de Carlos Menem el grupo Macri se había alzado a través de Servicios Viales S.A. con la friolera de 1080,51 km. de rutas. Entre los denunciados figura el subsecretario de Obras Públicas, Edgardo Gastón Plá, quien elaboró el acuerdo impugnado. Un mes y medio antes de ser designado, Plá se desempeñaba en la empresa Civilia Engenheria de Brasil, y antes en Sideco Americana de Chile, dos firmas que forman parte del conglomerado empresario de los Macri.
"El Grupo contó con personas allegadas a sus intereses en la Secretaría de Obras Públicas en los momentos estratégicos del desarrollo de estos contratos, tanto al redactarse los pliegos como al acercarse el fin de la concesión", sostiene el informe de Lozano, citando la denuncia de la OA.

Durante la gestión de Eduardo Duhalde en la presidencia, la pesificación de las deudas de las grandes empresas privadas, la mayoría de las cuales ya habían trasladado sus activos financieros al exterior, fue una de las primeras medidas de gobierno. El estudio de Lozano señala que algunas empresas del Grupo Macri (Correo Argentino, Sideco y Socma) resultaron favorecidas por el proceso.
"La transferencia de ingresos desde el conjunto de la sociedad argentina hacia estas tres compañías que integran el grupo fue del orden de los 200 millones de dólares", señala el informe.

Luego de una exitosa experiencia como presidente de Boca (en la que no faltaron jugosas denuncias de corrupción en la compra y venta de jugadores, ni de maltratos por parte de la patota a cargo de la seguridad del club del hoy caído en desgracia Comisario Palacios), el empresario lanzó su candidatura para la jefatura de gobierno.
"Es un intento de un grupo parásito del Estado por mantener o profundizar sus políticas", sostiene Argüello.
"No hay que marearse con los discursos de eficiencia, porque la trayectoria del Grupo demuestra que no hubo ni innovación ni riesgo, sino la cooptación sistemática del Estado. La candidatura de Macri busca llevar esto al máximo, diluyendo totalmente los límites entre lo público y lo privado", concluye Lozano.

Los estudios revelan cómo el conglomerado de empresas de los Macri se fue amoldando con astucia a cada etapa política y económica de la Argentina. Aunque el jefe económico siempre fue Franco, su hijo Mauricio ocupó cargos de relevancia en las diferentes firmas y fue ganando un lugar cada vez más protagónico.

Sería sano para la Argentina que de una vez y para siempre, los empresarios “exitosos” no fueran en su mayoría verdaderos parásitos que viven de los dineros públicos, a través de la corrupción, los “favores políticos” y el apriete como modus operandi para hacer su dinero. Aquí se revela claramente, la forma en que los Macri construyeron su poder y fortuna mediante las contrataciones del Estado, cambiando las reglas económicas y financieras para licuar sus deudas sin riesgo empresario alguno (dejando de lado esta regla de oro del capitalismo liberal a que dicen representar), y obtener de ello beneficios sin dudar (tal como el mismo Franco concibe como legado paterno en cuanto al vale todo por la empresa) en ejecutar acciones reñidas con la ética y legalidad, con el consentimiento de una gran parte de la clase política y judicial.

Como bien los definió Gabriela Cerruti, autora del libro “El Pibe” -sobre la vida de Mauricio Macri-, “(los Macri) … son los Corleone en su versión argentina”.


FUENTES:

- Diario Página 12, 22 de marzo de 2008, nota firmada por Santiago Rodríguez.
- Diario Página 12, 28 de septiembre de 1999, página 14.
- Claudio Lozano, economista, titular del Centro de Estudios de la CTA , “Concentración Económica Riesgo Democrático”, mayo de 2003.
- Informe para la oficina Anticorrupción de Jorge Argüello (no confundir con el diputado del bloque macrista).
- Carlos Forte; http://www.seprin.com.ar; julio 30 de 2003
- Daniel Santoro, "Los Intocables”, Ed. Planeta, 1996.