EL HUECO

Este blog como lo indica su nombre, es un hueco por el que trataré de filtrar información que la tiranía que ejercen los medios con su uniformidad de mensaje, no nos permiten conocer y menos aún analizar. Espero que en esta lucha no esté solo, ya que siento la obligación moral de hacerla igual. Mandame tus notas, comentarios, opinines, cualquier colaboración en esta línea es de vital importancia. Hoy como nunca los medios nos tapan la información con más información. Por ello y como dijo Rodolfo Walsh: “Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente.El Terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad”.



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sábado, 4 de mayo de 2013

EL NUEVO PLAN DEL PRO: CONCESIONES PARA TODOS (LOS AMIGOS)

Luego de años de promocionar el uso de la bicicleta como medio de transporte urbano, de invertir recursos públicos para generar la estructura necesaria para hacer viable al sistema a través de la construcción de bicisendas, la señalización necesaria, la creación de un sistema público de alquiler de bicicletas y los gastos de publicidad que hacía hincapié en las bondades de su uso por parte de la población porteña, al gobierno del Ingeniero Macri  se le acaba de caer la careta y anunció… la privatización del sistema.

Mauricio Macri & staff: grandes de la bicicleta
Después de que el Estado operara satisfactoriamente el sistema (cosa rara en la gestión del PRO), Macri no tuvo mejor idea que “entregarlo” a la actividad privada.
Para ello, con la licitación en marcha para ser adjudicada en junio y sin pasar por una legislatura por la que siente desprecio, el Gobierno de la Ciudad planea destinar 33,7 millones de pesos ANUALES para el operador que resultase adjudicado con semejante regalo anticipado de navidad, teniendo en cuenta que no pondrá un centavo por el negocio… y hasta se le adelantará dinero (!!!).
El sistema urbano de bicicletas fue puesto en marcha a fines de 2010, se instalaron para ello desde entonces 28 estaciones de rodados con 3500 anclajes de bicicletas, logrando que 70000 usuarios hicieran un total de 1350000 viajes a un promedio de 31 minutos cada uno. Es gratuito y la bicicleta puede ser utilizada durante una hora y renovado su uso en otra (o la misma) estación. Además, el robo en los casi 3 años que lleva el sistema fue de apenas 70 bicicletas.
La pregunta del millón es entonces… Si el sistema funciona bien, ¿por qué dejar que una empresa privada sin poner un centavo explote lo que se hizo con el dinero que pusimos los porteños de nuestros bolsillos? La respuesta que nos enrostra la realidad es simple: es parte del famosos “capitalismo de amigos” que tanto machacan Macri y sus medios amigos al Gobierno Nacional. Como bien dice Néstor Sebastián, de la Asociación de Ciclistas Urbanos, “es como la fábula del escorpión, que le pide a la rana que lo ayude a cruzar el río sobre su lomo (jurando no hacerle nada) y luego de picarla se justifica diciéndole que es su naturaleza”.
Además, para esquivar el tratamiento del proyecto en la Legislatura, el contrato tendrá una duración de cuatro años y podrá prorrogarse por uno más, gambeteando a la ley que estipula que “se exige la aprobación por ley cuando las concesiones superen los cinco años”.

La inversión es del estado y las vaquitas son ajenas
En resumen, un sistema creado por el Estado con dinero público, de correcto funcionamiento, es entregado a una empresa privada en concesión sin que esta realice inversión alguna en contra prestación. Y además de los 135 millones de pesos que embolsará en cuatro años (que pueden ser 170 si se prorroga uno más), podrá explotar además otro pingüe negocio: en el comienzo del contrato la ciudad le concede un “adelanto” (a título de que, por Dios) del 10% del total del mismo. Aparte, como responsable de un ya conversado arancelamiento del servicio, como recaudador se le abre otro negocio financiero. Supongamos entonces que se cobre digamos, $0,80 por viaje, a unos 150000 viajes mensuales (el promedio actual, 5000 diarios), el concesionario “maneja” una caja de $120000 todos los meses que luego (vaya a saber cada cuantos días) liquida al Gobierno de la Ciudad, lo que le permite “trabajar” el dinero (las cuevas chochas) sin pagar intereses por él. Lindo ¿no?
Por eso, desde estas líneas, le propongo al ingeniero lo siguiente: Mauricio, entregame SOCMA  así como está cinco añitos (u otra de esas empresas de papá, y no me vengas con que la vendieron), y adelantame el 10% de la facturación anual para que arranque con todo. Dale, hablalo con Franco que yo le digo a Larreta que vaya preparando el contratito. ¿Te va?

viernes, 3 de mayo de 2013

CHICOS, LLEGÓ "LA OLLA ESTÁ DE FIESTA"

Con la excusa del programa "Familias a la Escuela" del Gobierno de la Ciudad, los cerebros del PRO provenientes de los famosos "equipos de lujo" de Mauricio Macri, enviaron a los padres de los alumnos que concurren a jardines de infantes dependientes del ejecutivo capitalino, una folletería explicativa de neto corte proselitista.



Los tipos pegaron el folletín en los cuadernos de comunicaciones de los niños con el color característico del partido y las caras del Ministro de Educación Esteban Bullrich y del propio Mauricio Macri. Aparte de la orden de pegar la extraña misiva y que  fue emanada desde el ministerio, lleva estampadas las firmas de ambos dirigentes y sus direcciones en la red social Twitter, causando que lo que debería haber sido una comunicación institucional entre el colegio y los padres, se convirtiese en parte de la campaña política.
Muchos de los azorados padres y los docentes de las escuelas ya se quejaron de la propaganda PRO e indicaron que realizaron una protesta formal ante la situación.
Lo más gracioso es que dirigentes del PRO (con Macri a la cabeza) desplegaron hace poco una campaña contra lo que denominaron "propaganda electoral de la Cámpora" en los colegios secundarios (algo no muy descabellado ya que muchos estudiantes están habilitados a votar), tildándola de "vergonzosa".
Pero lo realmente gracioso resulta ser un párrafo del texto en cuestión desarrollado por los hombres del partido del canario en el cual afirman "...estamos trabajando para que en la ciudad todos tengan acceso a una educación pública, gratuita y de calidad"
Me preguntaba al leerla quién pudo haber escrito algo tan gracioso hasta que me di cuenta de mi estupidez: Claro, que idiota, si en el PRO está Del Sel.

martes, 30 de abril de 2013

POLICÍAS EN ACCIÓN


Al mirar las imágenes en la televisión, me preguntaba si estaba viendo una de esas películas clase B de  Chuck Norris donde el Marshall arremete a patadas con todo lo que se le pone enfrente. Faltaba el bueno de Chuck en su papel de policía correcto y pusiera las cosas en su lugar contra todos esos tipos que diciéndose defensores la ley disparaban contra todo lo que se moviera enfrente. O que era un documental de la época de la dictadura o… del 2001.
Pero no, era en vivo y en directo en un hospital (!!!) y los policías no eran otros que los de la Metropolitana, ese caprichito de Macri que, ya contando con la Policía Federal, creo un cuerpo sin otro motivo que la represión de la protesta social contra cualquiera de sus matoneadas o negociados. Ellos eran los encargados de la barbarie. La policía del admirador de Menem, Cacciatore y muchos otros que no nombra porque los sabe piantavotos para cualquier político hoy día.
Fue –aunque parezca mentira- en el Borda, un hospital… ¡y psiquiátrico! ¿A alguien se le ocurre reprimir con gas lacrimógeno, gas pimienta, palos, balas de goma, en un hospital? No creo… ¿Alguien que se llene la boca hablando de diálogo y democracia? Menos aún.
Pero claro, los porteños o bien seguimos con la venda en los ojos, o interiormente estamos de acuerdo con la división entre los que mandan sin límites y los que deben obedecer sin chistar. Porque Macri es esto que hoy podemos ver en HD en su faz más cruda y brutal. Es de los tipos que hablan de la ley solo si esta los favorece, caso contrario, te muelen el lomo o se la pasan por el culo. Y Macri hizo las dos cosas, primero con la justicia por la que tanto pregona, y después con sus ciudadanos que protestaban por (a su entender) una injusticia. Pero el émulo de Freddy Mercury es de los que se saben al tope de la cadena alimenticia, y si se siente desafiado, facilita la caza matando a la presa.
Él, que habla de equipos técnicos, planificación y eficacia (así llegó al poder luego de una zancadilla a Ibarra que, sin siquiera estar procesado y luego fue absuelto en un juicio justo, fue echado a patadas de la Intendencia), se ve desnudado por su improvisación constante, su falta trabajo, de cuadros políticos y de su torpeza extrema para gobernar. Jamás se hace cargo de nada y siempre tiene a quien culpar: al clima, al gobierno nacional, a la mala suerte… lo que sea. Es como ese jefe que todos alguna vez tuvimos que le tira el fardo a cualquier perejil para salir indemne aunque toda la evidencia muestre lo contrario.
La que en los libros de historia figurará como la “Batalla del Borda” comenzó apenas Macri asumió, allá por 2007. Al principio era un grano en el cuerpo de un gobierno que “siempre” tuvo como objetivo la creación de “oportunidades” para sus miembros, creando los mejores negocios inmobiliarios en la ciudad más rica del país. Las declaraciones del ministro Chaín ante la CAC (Cámara Argentina de la Construcción) apenas asumió, donde dijo al hablar ante sus más destacados miembros, que por primera vez “somos” (sic) gobierno, desatando el júbilo de los constructores que veían piedra libre para sus más trasnochados sueños, representó (y representa) toda una declaración de principios. Así se sucedieron los accidentes laborales, los derrumbes, los muertos, sin que pasara más allá de una noticia que la sociedad digería entre comidas sin responsables de ninguna de estos actos irresponsables y muchas veces criminales. Así también se contribuyó a las inundaciones, a la degradación de la infraestructura de la ciudad, a las plazas de cemento, al pavimento por adoquines, a las bicisendas sin sentido, y a cualquier cosa que pudiera ser “negocio”.
Y así llegamos a la venta -a un precio de amigo- de los terrenos de Alem y Córdoba (con la excusa que se destinaría el dinero para construir escuelas que jamás se hicieron y para arreglar otras que aún hoy siguen “en obra”), al poco apego al planeamiento urbano sin respetar a zonas que por siempre fueron residenciales,  a la construcción indiscriminada de torres, a los shoppings que inundan barrios (el DOT en el Barrio Mitre), al asfalto indiscriminado, las plazas de hormigón, la elección del Metrobús ante la de los 15 kilómetros de subte que había prometido en campaña (también para deshacerse de eso tiene una excusa), a los hospitales y escuelas abandonadas a su suerte (menos las privadas, obvio, para esas guita siempre hay).
Todo, absolutamente todo lo que nos llega del PRO, nos llega con una bolsa de cemento de regalo. Es su packashing, su marca de origen.





Y el Borda se puso delante de esto. Y la justicia también. Y el bueno del ingeniero Macri primero les pasó por encima la topadora y después, como quedaban disconformes,  los molió a palos con sus legiones siglo XXI. Sin medias tintas, sin más discusión, nada del diálogo que proclama ante el primer micrófono que le acerquen los mismos periodistas que, si dejan de serle funcionales, los apalea también.
En la previa de la represión había tres fallos judiciales en contra de la demolición y posterior construcción: dos firmes y uno en plena gestación.
El primero es un fallo de la Jueza Patricia López Vergara que paralizó la licitación hasta determinar si la obra avanzaba sobre un lugar declarado Monumento Histórico y que carecía de la necesaria autorización de la Comisión Nacional de Museos y Monumentos Históricos.
El segundo era un fallo por el daño que la obra les generaba a los pacientes usuarios del taller protegido que Macri tiró abajo.
Ambos fallos de primera instancia fueron ratificados por la Cámara el 28 de diciembre de 2012, por lo que se encontraban vigentes, según adelantó el propio tribunal.
El tercer recurso, presentado por el dirigente de ATE Marcelo Frondizi, era contra el desmantelamiento del taller protegido sin tener alternativa de otro con similares prestaciones. Su pedido fue primero avalado por la Jueza Elena Liberatori, luego revocado por su par Andrea Danas al considerar que el taller había sido reemplazado por otro en la calle Brandsen, y por último ante el pedido del fiscal de una inspección ocular, la Cámara accedió y realizó el trámite el miércoles 24 del corriente determinando que el mencionado predio no contaba con las mínimas condiciones necesarias para su uso, terminando de inclinar la balanza en contra de Macri.
Ante toda esta movida judicial en contra de sus intereses, Macri optó por desconocer a la justicia (“…en 26 años de función nunca vi semejante hecho de desobediencia a un procedimiento jurídico”, afirmó Gustavo Moreno, asesor tutelar de la Defensoría del Pueblo de Buenos Aires), por lo que el mismo lunes fue denunciado por “desacato” e “incumplimiento de los deberes de funcionario público”, caso en el que según muchos juristas es muy probable que pueda ser considerado culpable ante la evidencia de su burda e ilegal maniobra. De todos modos, a esto último Macri ya nos tiene acostumbrados, y esta nueva denuncia se agregará a las que ya tiene por apalear indigentes a través de la patota de la UCEP (germen de la posterior Metropolitana), a espiar a opositores y hasta su propio cuñado a través del Fino Palacios (su primer jefe de policía, hoy preso por la causa AMIA) y por su aparición televisiva al revelar datos y paradero de una chica que pedía un aborto luego de ser violada, algo a lo que Macri (con aval de Bergoglio) se oponían a pesar de ser legal según las leyes de la ciudad.
La represión de la Metro fue feroz
 Aparte, la Cámara tras evaluar que la conducta de Macri y varios de sus funcionarios que “no pueden considerarse negligentes sino como evidencia de una verdadera intención de desconocer las decisiones judiciales” y que por “… la desmesura e inoportunidad del curso de acción adoptado”, resolvió imponer multas al Jefe de Gobierno, al procurador y al Ministro de Desarrollo Urbano (Chaín). Las multas son por 20000 pesos por barba y de seguro serán pagadas con agrado por Teximco, Ema y Dal Construcciones, adjudicatarias por 369 millones de pesos (que serán muchos más al fin de la obra) del chiche preferido de Mauricio Macri: el Centro Cívico.
Allí Macri quiere mudar la Jefatura de Gobierno y a cinco ministerios, a lo que a los postres le asegura un nuevo y pingüe negocio: la futura venta del actual Edificio del Plata, ubicado en el corazón del microcentro porteño a tan solo dos cuadras del Obelisco.
Para ello el Gobierno de la Ciudad va a destruir un predio parquizado de varias hectáreas, “cementizando” las zonas forestadas para agregar un nuevo tapón al escurrimiento de aguas que tanto precisa la ciudad.
Y para esto la Metropolitana cargó y apaleó sin miramiento alguno a trabajadores, médicos, manifestantes, pacientes, periodistas y hasta legisladores. El saldo de la represión que pudimos ver en vivo y en directo (mal que le pese a TN, la Nación y Clarín, que trataron de ocultarla) fue de media centena de heridos y muchos detenidos, y no pudo ser disfrazado por los medios dominantes con el único fin de no opacar la carrera de uno de sus “pollos” (junto a Scioli, Carrió y Sanz, entre otros).
Incluso fue golpeado, baleado con posta de goma, esposado y detenido un fotógrafo del propio Diario Clarín, hecho que el propio matutino de Magnetto minimizó y luego ignoró olímpicamente en sus múltiples medios. Ni el diario, ni sus canales de cable y repetidoras, ni sus portales de internet dieron mayor importancia al tema esperando su rápida evaporación.
Por otra parte, los legisladores María Rachid, Fabio Basteiro y Alejandro Bodart también resultaron magullados por los golpes y balazos de goma que la “Metro” regalaba a diestra y siniestra. La legisladora Rocío Sánchez Andía fue a pedir identificación a una supuesta “fuerza especial” del cuerpo policial que actuaba a cara cubierta y sin ningún tipo de nombre ni rango visibles, recibiendo como toda respuesta de parte de uno de ellos un lacónico “correte pendeja”. Es este el apego de la policía de la ciudad a la ley, la democracia y la república.
¿Se imaginan ustedes la reacción de estos mismos medios y de los políticos opositores si el gobierno de Cristina Kirchner hubiese mandado a reprimir de esta forma a los tipos que trataban de forzar las puertas del Congreso en el “pacífico” 18A? ¿Y si la Policía Federal hubiese golpeado a un fotógrafo de Clarín en esa marcha? ¿O un uniformado le hubiese dicho “correte pendeja” a Vidal, Alonso o Donda? ¿O gaseado a Elisa Carrrió? ¿Y si la perdigonada de goma fuera a la humanidad de Moyano, el Momo Venegas, Alfonsín,  De Narváez, Binner, Gil Lavedra, Pino Solanas o el propio Macri?
Yo sí. Estarían llamando a invadir la rosada y quemar viva en la plaza a la Presidente. Pero bueno, las varas que miden los hechos son muy diferentes. Y los humores de los porteños que miran para otro lado, también. No veo por esto a ningún opositor o medio llamar a un cacerolazo, siquiera a salir con cucharitas de café.
Nadie habla que esto es la lógica respuesta de una policía tirada de los pelos, cuyas cúpulas provienen de los deshechos de la Federal. Tipos que fueron exonerados o dados de baja de la fuerza por diferentes motivos. Incluso muchos por usar una desmedida fuerza contra los habitantes a los que deben proteger.
También la Metropolitana se nutrió de infantes de marina, que emigraron no por convicción sino ante la perspectiva de mejor remuneración. Es obvio que su preparación para la guerra no tiene absolutamente nada que ver con la que deben tener los integrantes de una policía en democracia. Pero no importa, para Montenegro y Macri está todo bien. Si incluso mandaron a los oficiales superiores de la fuerza a hacer “cursos de capacitación” (sabe Dios en qué  consisten) a la heredera de la Escuela de las Américas, ese engendro yanqui creado para nutrir de cuadros a los gobiernos golpistas Latinoamericanos y a la que concurrieron desde Galtieri hasta muchos de los represores que hoy gracias al Gobierno Nacional están donde merecen, presos.
Para que el propio gobierno de Macri nos explique el motivo de la brutal represión (¿qué pretende usted de mí?, diría Isabel Sarli), dejo para el final las palabras del Ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro. Al ser interpelado en la Legislatura porteña dijo que  “no entiendo por qué debiera renunciar” y, lo más demostrativo del pensamiento PRO, que “…la Metropolitana llegó a las 6 de la mañana para “respaldar” a una empresa constructora”. A confesión de parte, relevo de pruebas. ¿Será justicia?


 Mientras Clarín habla de "incidentes", minimizando la cuestión,
La Nación titula "enfrentamientos" remedando épocas oscuras.
El resto es más Claro: Represión. Una perla la tapa de Crónicas
que coloca un original "DesBORDAdos"


martes, 3 de agosto de 2010

¿QUIEN DIJO QUE MACRI NO SE OCUPA DE LOS POBRES?

El espantoso suceso acontecido hace unos meses donde un bebé de solo 25 días -en situación de calle junto a sus padres y cinco hermanos- murió de una neumonía producto del frío en su precaria vivienda de cartón bajo la autopista 25 de Mayo y que tuvo una pobre y breve repercusión en los medios de (des)información, puso alerta al gobierno del ingeniero Macri, ante una posible andanada de denuncias por abandono de persona (como sucedió en este caso).
Lo inverosímil es que los fabulosos equipos de trabajo del PRO que nos prometió en la campaña que lo llevó al gobierno de la ciudad, sólo reaccionó como era de esperar: comenzó a denunciar a personas en situación de calle por el mismo delito por el que fueron acusados. Lo hizo además a través de funcionarios de segundo orden -es inadmisible pensar que no tengan la venia de Macri- como una forma de ocultar los verdaderos hechos a la opinión pública, contando para ello con la inestimable complacencia que los grandes medios privados le ofrecen. Para ellos vale más la foto con Biolcatti en la Rural que la absurda muerte de frío de una criatura de 25 días.
Entonces, los subsecretarios en cuestión, Parada y Lozano, presentaron la ridícula denuncia -y por suerte ya fueron ellos los denunciados por el diputado Lozano, entre otros-, en un nuevo avance del niño Macri en su batalla de criminalizar la pobreza. Pasada la campaña donde se fotografiaba con una nena en el medio de un basural de la villa, con el UCEP en modo pausa por las denuncias recibidas, y con los desalojos compulsivos a la orden del día y a todo vapor, se estima que hay unas 15000 personas viviendo en las calles de la Reina del Plata. Desmembrado el aparato social de la ciudad para articular su propio aparato de espionaje y represión, con un Instituto Municipal de la Vivienda que de 500 millones de pesos de presupuesto paso a poco más de 100 -lo que solo cubre los sueldos de su personal y los gastos de administración, haciéndolo inútil-, con el vaciamiento de los hospitales públicos y el laboratorio de medicamentos genéricos de la ciudad, el desvío descarado de fondos de la órbita de la escuela pública a las arcas de los colegios privados -con 400 millones de pesos es uno de los ítems del presupuesto que más subió en el año-, Macri fue trazando su plan de acorralar a las franjas más vulnerables de la sociedad porteña.
La estocada final entonces, es convencer a la opinión pública que se trata de delincuentes salvajes y así echarlos o ponerlos presos para salvaguardar la seguridad de los “vecinos”.
Para ello cuenta con el porcentaje de “fachos” que Buenos Aires cobija desde siempre, el silencio de la cúpula de la iglesia y vastos sectores de la oposición, y a los medios hegemónicos para convencer a los indecisos.
La fórmula es sencilla y poco original en el país. Sacarles el techo, la educación, la salud, perseguirlos, negarles sus derechos como ciudadanos y los más básicos derechos humanos -si la sociedad resiste, Susana te ayuda-, y entonces empujarlos al conurbano, a sus provincias o países de origen en algunos casos, o encanarlos, o que simplemente se mueran si quieren resistir. Total según su óptica no los queremos. Son pobres. Son indeseables. Afean la ciudad. Son parias urbanos.
¿Los derechos humanos? Cosa de zurdos.
¿La doctrina cristiana? Bergoglio y su valet está más interesado en el matrimonio gay, el aborto, los preservativos, las retenciones agropecuarias o la crispación de Cristina y Néstor.
Además, la justicia argentina no es ciega sino tuerta, ya que mira para un solo lado. Y entonces puede cagarse en ella. El que pueda rosquear fuerte en una licitación de las buenas lo hace, pero eso es para ellos y es del lado del ojo malo. A los del medio nos conforma con un currito, una sombrilla en algún parque, las calles mal asfaltadas, o pasamos un semáforo en rojo, o evadimos un poquito. ¿Y los pobres? Ellos también quieren consumir. Y las opciones son pocas -y no por Macri que no les da ninguna-. O se joden como están, o se revelan y les tira la ley encima, que de ese lado los mira bien. Y van en cana o los matan en algún supuesto enfrentamiento.
Conste que no quiero justificar ninguna violencia con esto. No quiero decir que el pobre es violento. Eso lo dicen “ellos”. Solo creo que si forzás a la gente toda posibilidad de una vida digna, la cosa se pone cada vez más fea. Se rompe en pedazos el ascenso social y la cultura del trabajo, y así obviamente los resultados no serán nada buenos. Todo lo contrario. Si el estado no se hace cargo de un chico de 6 o 7 años que vive en la calle -la asignación universal es una medida grandiosa pero no alcanza si el gobierno de la ciudad no va en igual sentido con medidas complementarias-, ¿qué pretendemos? ¿Qué sea un futuro médico? ¿Qué haga que para sobrevivir? ¿Qué trabaje siendo un niño? ¿Qué futuro le ofrecemos? ¿Es muy ilógico que desprecie a la sociedad que lo despojó de todo vestigio de humanidad en su vida? ¿Vos qué crees que harías?
Es fácil. Lo mismo. Entonces no nos asustemos de pibes de 14 ó 15 años que roben o se droguen hasta destruir sus vidas o las de los que estén en su cercanía con un hecho de violencia. Mejor busquemos genuinas soluciones, sin parches. Y no de corto plazo porque no las hay.
En mi niñez recuerdo que también había gente pobre. Y eran pocos. Eran pobres porque no tenían plata. Ahora son muchos más pero con la diferencia que son pobres porque no tienen la menor posibilidad de tener plata… ni familia, ni nada.
Los treinta y pico de años -desde la maldita dictadura- que tardamos en crear al monstruo -que en realidad estaba adentro nuestro-, tenemos que darlos vuelta y emplear otros 20 o 30 años en hacerlo desaparecer. Ataquémoslo con vivienda, educación, salud y trabajo digno. Y entonces sí vamos a vivir en una sociedad en la que valga la pena formar parte.