
El Mal de Chagas Mazza es una enfermedad endémica en muchos países de Latinoamérica y a pesar de ello, desde el año 2011 se había discontinuado la producción de la droga que con mayor éxito combatía a quienes contraían esta enfermedad, característica de las poblaciones más carenciadas. El benznidazol (así es el nombre del genérico) es el fármaco de primera línea contra el mal; solamente si este no da resultado positivo en el tratamiento se recurre a otro producto llamado nifurtimox.
Esta enfermedad silenciosa, que durante mucho tiempo puede que no produzca
ningún síntoma y que además no es detectada en los análisis de rutina (debe
detectarse mediante un examen específico), es característica de regiones de
extrema pobreza. Su contagio se da a través de la picadura de la vinchuca
infectada con el parásito Trypanosoma Cruci y el insecto portador vive en los
techos de paja o entre el adobe de las casas precarias, por lo que es necesario
el control de la vinchuca mediante la fumigación permanente.
En los últimos años, debido a una mayor presencia del estado en el control del insecto, la información brindada a posibles poblaciones en peligro de contraer la enfermedad y el acceso gratuito en el tratamiento de la misma a personas carenciadas, ha logrado reducir notablemente el impacto de la enfermedad en las poblaciones del norte del país, lugar histórico de propagación del mal.
El laboratorio Roche, que era quien producía el benznidazol, dejo de hacerlo en 2004 debido a la baja rentabilidad que le daba el producto. Esto demuestra la falta de compromiso social de las multinacionales farmacéuticas, impensable en una empresa cuya razón de existir es la salud pública. A partir de entonces, había tomado la posta el Laboratorio Federal de Pernambuco, en Brasil, quien a su vez discontinuo la fabricación en 2011, tras muchos problemas para atender las demandas del mismo entre la población de Latinoamérica.
En los últimos años, debido a una mayor presencia del estado en el control del insecto, la información brindada a posibles poblaciones en peligro de contraer la enfermedad y el acceso gratuito en el tratamiento de la misma a personas carenciadas, ha logrado reducir notablemente el impacto de la enfermedad en las poblaciones del norte del país, lugar histórico de propagación del mal.
El laboratorio Roche, que era quien producía el benznidazol, dejo de hacerlo en 2004 debido a la baja rentabilidad que le daba el producto. Esto demuestra la falta de compromiso social de las multinacionales farmacéuticas, impensable en una empresa cuya razón de existir es la salud pública. A partir de entonces, había tomado la posta el Laboratorio Federal de Pernambuco, en Brasil, quien a su vez discontinuo la fabricación en 2011, tras muchos problemas para atender las demandas del mismo entre la población de Latinoamérica.
A raíz de esto, el Ministerio de Salud de la Nación hizo una convocatoria a
laboratorios privados del país y luego de los estudios preliminares formó un
consorcio entre el Estado y los laboratorios privados Maprimed y Elea y en
tiempo record (menos de un año) se logró comenzar a producir el producto en el
país, lo que generó que los médicos tengan la seguridad de la provisión de la medicación
para el tratamiento del Chagas.
Esto permite el tratamiento temprano del mal, lo cual es clave en especial
en niños, que son los únicos que a través de un rápido diagnóstico pueden curarse
definitivamente. En los adultos en cambio, es incurable (el parásito alojado en
corazón o en el aparato digestivo y produce lesiones en ellos) pero tratable
mediante el fármaco. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) hay unos
diez millones de infectados por el mal.
Una vez que comenzó a ser distribuida la droga en la Argentina, se solicitó
a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) la aprobación de la droga en
la Argentina para su distribución. Conseguida ahora la luz verde del organismo,
Argentina producirá el fármaco para toda Latinoamérica. Un claro ejemplo de
cooperación entre organismos públicos y empresas privadas que solucionan los
problemas de las sociedades en que se desarrolla su actividad, y que,
lamentablemente, no tiene la prensa necesaria que destaque esta acción y
muestre a las poblaciones afectadas (e informe a las que no lo están) que el ministerio
se ocupa de sus problemas. Que para el Estado los problemas de la gente no se
tratan de una cuestión de “rentabilidad”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario