Desde hace años que en el juzgado del juez federal Sergio Torres esta trabada una causa contra casi 500 empresarios por lavado de dinero denunciado por el ex ejecutivo del Banco norteamericano JP Morgan (que bien hace honor al apellido este banco), Hernán Arbizu.
Este "arrepentido" denunció que entre enero de 2006 y diciembre de 2011, en las oficinas del banco en Av. Madero al 900 (che Lanata, te queda cerca de lo de Boudou y lo de Cristóbal, ¿por qué no te das una vueltita y lo reflotás, si vos hablabas de esto en 2008?), a través de un sector llamado "Banca Privada" desviaban mediante operaciones de lavado, unos cinco mil millones de dolares hacia paraísos fiscales, que, en palabras de su ex ejecutivo "eran dinero negro en un 90%".
En su declaración, Arbizu detalló las dos metodologías que aplicaba el JP Morgan para manejar los fondos de sus clientes. Por un lado, captaban los que provenían de venta de empresas que una vez afuera evadían obligaciones tributarias. La otra modalidad era en sociedad con las AFJP. Una vez que una empresa realizaba una oferta pública a través de un banco, estas administradoras de fondos de pensión compraban la emisión aunque no fuera un buen negocio. Cerrada la operación, los fondos eran sacados del país por el cliente y administrados por el banco en Suiza o Estados Unidos.
Por la segunda de estas metodologías fue que en 2010 el titular de la Unidad de Información Financiera, José Sbatella, llevó adelante una denuncia penal para que se aclare el proceso por el cual acciones del Grupo Clarín, Banco Patagonia y Consultatio SA, luego adquiridas por las AFJP, salieron al mercado con un valor de 35 pesos y cayeron abruptamente, en una operación comandada por la banca JP Morgan, a nueve pesos. Por este caso, la UIF se presentó como parte querellante ante el juez Torres, quien rechazó la solicitud. La UIF elevó el pedido ante la Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional Federal, que revocó la sentencia del magistrado.
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Los 4 jinetes del apocalípsis: Magnetto, Aranda, Pagliaro y Noble |
En el año 2008, Hernán Arbizu explicaba así sus tareas ante el juez del caso...
"Administración de activos líquidos (inversiones), creación de estructuras de administración de riqueza con fines hereditarios, ayudar a clientes para crear estructuras con las que ocultar la verdadera titularidad de los activos (esto por causa de que en muchos casos los activos no son declarados en los países donde habitan los clientes), y préstamos en la Argentina usando como garantía activos no declarados depositados en el exterior".
A pesar de todas estas pruebas y ante la realidad de la causa en punto muerto, el ex ejecutivo de la banca estadounidense JP Morgan, quien se autodenunció ante la justicia argentina como autor del delito de lavado de activos y evasión tributaria a favor de grandes grupos económicos, reclamó que la Corte Suprema investigue, como tribunal originario, la supuesta intromisión de la entidad financiera y la mismísima embajada de Estados Unidos en una maniobra para acallarlo en sus dichos.
Uno de los motivos de la detención de las pesquisas, se debe a la renuencia (por no decir que desde hace tres años se hacen los boludos) del Departamento de Justicia de EEUU a brindar información que afecte a sus bancos, en las que el magistrado argentino preguntaba acerca de la existencia de las cuentas de los denunciados, su monto inicial, movimientos posteriores y, de aún existir, saldo actual. Todo esto a pesar de que Arbizu, quien se desempeñaba en un alto cargo en el Morgan se autodenunció, motivo más que suficiente para acelerar los tiempos judiciales en el país de la justicia y la libertad.
A raíz de la indiferencia norteamericana, el juez Torres dispuso cambiar la orientación de la investigación y solicitó, mediante un exhorto diplomático al juez competente con jurisdicción en la ciudad suiza de Berna y en cumplimiento a las previsiones contenidas en el "Tratado de Asistencia Judicial Mutua en Materia Penal" firmado entre los gobiernos de Suiza y Argentina, que sin la participación de JP Morgan Chase Bank se le informe sobre la existencia (o no) de las cuentas en cuestión en la filial suiza del mencionado banco.
Asimismo se libró otro requerimiento similar a las autoridades judiciales con competencia en la Baília de Guernsey, una pequeña isla de 80 km2 y menos de 1000 habitantes, sita frente a las costas de Normandía en Inglaterra, el cual, al igual que la isla de Man, mediante el simple artilugio de decir que no se considera parte del territorio británico (y obviamente tampoco pertenece a la Comunidad Económica Europea) se posiciona como uno de los tantos paraísos fiscales ingleses, disfrazados mediante una pátina independentista.
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Hernán Arbizu, autoinculpado y denunciante |
En el frente interno, Torres resolvió librar oficios a la AFIP, la UIF (Unidad de Información Financiera), la CNV (Comisión Nacional de Valores) y la IGJ (Inspección Nacional de Justicia), toda la información disponible del JP Morgan, sus directivos y directores, así como de los mencionados en la lista de presuntas cuentas no declaradas, denunciadas por Arbizu. Solicita también un informe sobre la situación financiera y patrimonial de las 469 personas denunciadas, todo en función de las disposiciones y exigencias de la ley 25.246 (de lavado de dinero), que establece "el deber de informar las supuestas maniobras de encubrimiento y lavado de activos provenientes de ilícitos" como los denunciados. Con esto el juez busca saber si las cuentas de los denunciados provienen de evasión u otros delitos, además de poder investigar si el JP Morgan, a sabiendas de esta situación, cumplió o no con la ley argentina.
También solicitó al Banco Central y al gobierno porteño le informen si las mencionadas oficinas estaban habilitadas para operar comercialmente, y, de ser la respuesta afirmativa, se le remita el listado "donde se hallan asentadas las operaciones de cambio de divisas de los clientes mencionados por Arbizu".
UN POCO DE HISTORIA
En 2008, las denuncias sobre corrupción y lavado de dinero
que hizo Hernán Arbizu fueron publicadas en el diario "Crítica"
cuando Jorge Lanata era su director,
donde se develaba a "Los 200 investigados por lavado de dinero en la
República Argentina", entre ellos los ya mencionados integrantes del Grupo
Clarín.
Esta es una transcripción de una entrevista realizada a
Arbizu:
¿Qué es lo que lo llevó
a hacer pública la semana pasada su denuncia contra el Grupo Clarín?
Se dio gracias a Lanata,
que permitió que a partir de sus propios errores en su supuesta investigación,
yo pudiera recordar que existe desde el año 2008 una denuncia radicada en la
Justicia, que realicé de manera efectiva, con pruebas y documentación, y sin
farandulismo, sobre lavado de dinero, fraude y estafa del Grupo Clarín a las
AFJP, justamente desde el mismo medio en el que Lanata pretendía realizar
denuncias de lavado de dinero. Y mi denuncia Lanata la conoce muy bien porque
él mismo escribió notas sobre esto y me entrevistó para el diario Crítica.
¿Cuál es el estado de la
causa a cinco años de su denuncia?
Congelada, no hubo
movimientos posteriores a mi denuncia al Grupo Clarín ante la Justicia,
centrada en lo que es evasión impositiva, si bien nombró el fraude de las AFJP.
Después, la Unidad de Información Financiera me llamó dos o tres veces a
declarar, o a una indagatoria, y ahí hablé más también sobre la denuncia de
lavado, evasión impositiva y las estafas a las AFJP.
¿Cuándo fue la última
vez que lo llamaron de la Justicia por la causa de denuncia contra Clarín?
El día en que hice la
declaración, en junio del 2008.
¿Pudo tener acceso
últimamente a la causa para observar su evolución?
Yo no tengo acceso a la
causa como parte. Mis abogados no pueden ver la causa.
¿Por qué?
Porque estoy excluido.
Yo no soy parte, a pesar de ser denunciante.
Usted afirmó, tiempo
atrás, que desde los puestos que ocupó en diferentes bancos multinacionales vio
pasar mucho dinero de argentinos, personas y empresas a lo largo de su carrera.
Al menos de una parte de lo que se cuantifica del total de dinero de argentinos
en el exterior.
Sí, de ese monto que se
calcula podría llegar a estar cerca de los 300 mil millones de dólares. Y sí,
yo soy parte real y física de eso.
¿Cuál fue el monto
aproximado de dinero que manejó y salió del país durante el tiempo que trabajó
en esos bancos?
Cerca de 20 mil millones
de dólares. Y repito algo que ya he dicho otras veces: vi deportistas,
empresarios, gente del mundo del espectáculo, pero yo no vi políticos. Entre
mis ex compañeros de trabajo la pregunta siempre era “¿dónde tienen la plata
los políticos?”. No quiero ser necio y negar que pueda ocurrir, la corrupción,
como en toda estructura social de todos los países del mundo, alcanza a
políticos, empresarios, pero en mi caso yo no vi nunca a políticos, y los
colegas míos nunca habían visto un político tampoco.
La poca
importancia que la agenda mediática le otorgo durante años a esta causa cae de
maduro observando simplemente al voleo la lista de denunciados que figuran en
ella. Los medios hegemónicos (una palabra tan trillada pero para quien no lo
sabe hegemonía es el dominio de una entidad sobre otras de igual tipo), como
afirma Ignacio Ramonet en su brillante libro "La tiranía de los
medios", escondieron la información con otras informaciones que sí quieren
en la agenda periodística. Para ellos no hay inconveniente alguno en lograrlo
pues son "ellos" los que nos dictan que tenemos que saber y que no,
que debemos cuestionar y que no, y cuando es bueno o malo un mismo acto hecho
por dos personas o instituciones diferentes, de acuerdo a la cercanía (o lejanía)
que tengan con sus negocios.
Como decía el
cartel de un despistado en la marcha del 18A: "Clarín, hacenos oír tu
voz"
LA LISTA DE
LA FELICIDAD: TE INVITO A MI FIESTITA
El listado
que confeccionó el juez Torres de acuerdo al testimonio de Arbizu incluye a toda
la plana mayor de Clarín, además de a sus empresas y más cercanos familiares (o
Testaferros, bah). En ella figuran a su propio nombre, o de familiares, o de
sus empresas vinculadas, Ernestina Herrera de Noble, José Antonio Aranda,
Héctor Magnetto y Lucio Rafael Pagliaro. Entre ellos cuatro, controlan el
70,99% de las acciones del grupo. Además, también aparecen Roberto Pablo
Guareschi (ex director de redacción de Clarín); y las controladas Arte Gráfico
Editorial Argentino, Grupo Clarín SA, Radio Mitre, Multicanal SA, Telered
Imagen, Televisión Satelital Codificada, Mercado Libre Inc, entre otras. Entre
todos, se fueron más de 270 millones de dólares.

Otros que
también aparecen nombrados son el titular del HSBC Bank, Enrique Ruete Aguirre;
el Frigorífico Rioplatense; la Fundación Instituto Leloir; el Morgan Trust
Company of the Bahamas; Abienur SA (esta una sociedad emisora de acciones al
portador registrada en Uruguay); los Priú (Petrolera San Jorge); los Bulgheroni
y Pampa Energía, de Marcelo Mindlin , con 15 millones de dólares.
También
empresas de Carlos Pedro Blaquier con 40 millones de dólares, la familia Quentín-Caraballo, dedicada a los
fondos de inversión agrícolas (más de 27 millones de dólares), la familia Melhem, ex dueños de la cervecería
Bieckert (8 millones de dólares) y la familia Bemberg, ex dueños de la
cervecería Quilmes (7 millones).
A
continuación, transcribo una parte de la lista referente al Grupo Clarín, la
más sustanciosa ya que la original consta de más de 20 carillas. Muchas de las cuentas tienen nombres de
fantasía y son “empresas” radicadas en el exterior, la mayoría sin ninguna
actividad comercial: son todas las terminadas en “Inc.”, “Corp.”, “Ltd.”. En la
lista presentada al juez, los Bulgheroni son los principales clientes con
depósitos por 1.500 millones de dólares entre Bridas, Plus Petrol y Torno
Constructora. También sobresalen los depósitos de Ernestina Herrera de Noble
por 154 millones. Los cargos por los que la justicia los investiga son lavado
de dinero y, eventualmente, evasión impositiva.
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